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Cómo educar según el estilo educativo democrático

Los estilos educativos parentales son tendencias generales de comportamiento de los padres al relacionarse con sus hijos. No son patrones rígidos, se suelen utilizar combinaciones de los diferentes estilos dependiente de la situación y la edad de los niños, pero esto puede provocar incoherencias educativas. Aun así, es ideal intentar seguir un patrón más o menos estable, que facilite una educación armónica y unas actuaciones coherentes entre ellas y con los propios valores y decisiones de los padres.

Normalmente se describen cuatro estilos educativos parentales (autoritario, democrático, permisivo y negligente), que están condicionados, entre otros, por la propia educación que han recibido los padres, su personalidad y la de los niños, el estado de ánimo del momento o la interpretación que se hace del comportamiento de los niños.

Es importante saber que estos estilos, que agrupan los rasgos principales de la forma de educar, tienen efectos en la crianza de los niños, en su desarrollo, en su comportamiento y en su forma de relacionarse con los otros, pero no son el único factor que influye.

Estilos educativos (Baumrind, 1980; Maccoby y Martin, 1983)

De estos cuatro, el estilo democrático es el más saludable y efectivo por el desarrollo de los hijos y de su relación con los padres, siendo el que muestra una mejor combinación entre dos pilares básicos de la educación de los hijos: la exigencia y/o control y la afectividad.

Los padres democráticos...

  • Son cariñosos y responsables.
  • Son sensibles a las necesidades de los hijos.
  • Explican las normas y decisiones.
  • Fomentan comportamientos positivos y la autonomía de los hijos.
  • Aplican castigos razonados y razonables.
  • Mantienen una comunicación constante y abierta, con diálogo.
  • Promueven que los niños opinen y se expresen.

 

Entonces los hijos...

  • Muestran buenas habilidades sociales.
  • Tienen un buen autocontrol.
  • Son autónomos y con iniciativa.
  • Son alegres y espontáneos.
  • Presentan una buena autoestima y un autoconcepto realista.
  • Son responsables y con buen rendimiento académico.
  • Tienen pocos conflictos con los padres y hermanos.

 

Cómo se puede ser más democrático?

  • Ser consistente con las normas y límites que se aplican, las acciones tienen consecuencias.
  • Fomentar la comunicación y escuchar a los hijos, dales tiempo para que se expliquen y se sientan escuchados.
  • Explicar a los hijos porque aquello está mal y asegurarse que lo entiende y que entiende las consecuencias de lo que hace.
  • Pasar tiempo de calidad con los hijos: jugar con ellos, involucrarse en sus intereses.
  • Ser cariñosos con ellos.
  • No etiquetar a los hijos: eres malo, eres un desastre... Lo malo es el comportamiento.
  • Reconocer sus sentimientos para que los identifiquen y se sientan comprendidos.
  • Felicitar a los hijos siempre que hagan las cosas bien y ayudarlos a corregir los errores (todos nos equivocamos y de los errores se aprende).
  • No hacer comparaciones entre los hermanos ni con otros niños.
  • Enseñar a los niños y niñas a no mentir, a ser responsables de sus acciones y a pedir disculpas.
  • Los hijos aprenden por imitación, y los padres son su primer ejemplo, y el más importante.
  • Dejar que los hijos investiguen, sientan y se equivoquen; el mejor aprendizaje viene de la propia experiencia.
  • No hacer cosas por los hijos que ellos sean capaces de hacer solo.
  • Pedir responsabilidades (recoger el plato de la mesa, vestirse solo...) en función de la edad.

  

Para tener en cuenta con hijos adolescentes:

  • Aceptar los cambios físicos y psicológicos propios de esta etapa.
  • Aceptar que tienen derecho a tomar sus propias decisiones, apoyarlos y fomentar el pensamiento crítico.
  • Evitar actitudes controladoras y facilitadoras.
  • Fomentar una comunicación natural y abierta sobre todos los temas.
  • Se pueden negociar con ellos las consecuencias y castigos de sus acciones.
  • Los padres son padres, amigos ya tienen fuera de casa. Las normas y la supervisión son necesarias.

 

Lda. Inma Chacón Delgado.

Psicóloga infanto-juvenil. PGS.

Núm. Col.: 18944.

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